Blog Oficial de la actriz y escritora Sevillana María de Adorna

Bienvenidos a la web oficial de María Muñoz Ballesteros, más conocida como "María de Adorna". Actriz sevillana, mujer con carácter, apasionada y luchadora. Artista Sevillana, dedicada en cuerpo y alma a su gran pasión "El Teatro". Sus recuerdos, sus pensamientos, sus pasiones, SU VIDA.

En este lugar se intentará dar a conocer a esta artista, escritora y actriz sevillana de 84 años que pese a su edad no ha dicho no a las nuevas tecnologías. Ella contará sus recuerdos, hará memoria de su vida paso a paso. Una Guerra, una Niña, un Amor único, un Trocito de Historia.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Mi niñez

El día que nació mi hermano Gonzalo el médico que asistió a mi madre se dió cuenta de lo enfermo que se encontraba mi padre, tenía mucha tos. Le dijo que cuando pudiera se pasara y le haría un reconocimiento más a fondo. Le preguntó que mas familia tenían y al decirle que solo los padres de mi madre, allí nos enviaron.

Una vez que mi madre se restableció volvimos para Sevilla. En la camioneta volvían muchas familias como nosotros, también se habían pasado mucho tiempo fuera de sus casas por culpa de la guerra.

El día que salíamos para Sevilla ocurrió otro momento trágico, sobre todo para mi hermano Antonio y para mí. Cuando todo lo teníamos listo, llamamos a “Linda”, ella muy contenta nos siguió, cuando la fuimos a subir a la camioneta, un soldado nos dijo que no podía ser, había poco espacio y muchas personas.

Por mucho que lloramos y pedimos que la dejaran... no pudo ser. La camioneta arrancó. Ella vino corriendo detrás de nosotros mucho tiempo. Al cabo de un buen rato, un soldado le pegó un tiro y la mató. Mi hermano Antonio se levanto y le pegó al soldado, lo sujetaron y el soldado le dijo: -Chaval... se estaba muriendo el animal, yo también tengo perros y no podía verla sufrir más, perdóname-.

Llegamos a Sevilla directos al Hospital de las Cinco Llagas. Mis padres llevaban informe médico e inmediatamente ingresaron a mi padre. Nosotros cuatro, mi hermano Antonio con el pequeño Manolo en brazos y yo con el recién nacido, sentados en un banco. Mucho tiempo pasó, al menos, eso es lo que recuerdo. Cuando mi madre pudo salir, solo fue para decirnos que nos fuéramos a casa de mis abuelos, ella se quedaba allí.

Hospital de las Cinco Llagas, Parlamento de Andalucía, Sevilla.
Este recinto sanitario acogía a enfermos terminales, la mayoría víctimas de las distintas epidemias que asolaron Andalucía.
(Dónde están ahora las palmeras estaban los bancos donde esperamos saber algo de mi padre)

Así lo hicimos. Al llegar a casa de mis abuelos, nos abrió la puerta mi abuela. Mi abuelo estaba escribiendo a máquina, nos miró y siguió, sin siquiera decirnos hola. Le dijo a mi abuela que nos llevara a la cocina. Allí ella nos preguntó que había pasado. Mi hermano Antonio se lo explicó todo y le entrego una carta que llevaba del médico.

A mi padre no volvimos a verlo más. No podíamos pasar a verlo en el hospital, éramos pequeños y el tenía una enfermedad contagiosa en aquella época. A los seis meses, el 24 de septiembre de 1939,  mi padre falleció.

Bien sabe Dios el bien que me esta haciendo contar todo esto, anoche recordándolo empecé a llorar y una de mis hijas me dijo: -Si te hace sufrir, déjalo-. Todo lo contrario... me está haciendo mucho bien. La pena que tenía fue el recordar la vida de mi hermano Antonio, no fue niño, le robaron su niñez y lo hicieron ser hombre a la fuerza, con mucho odio toda su vida. Hoy acabo dándole las gracias a él con todo mi cariño.

4 comentarios:

  1. María me duelen sus lagrimas pero me reconforta saber que le está haciendo bien.
    No tengo duda alguna que la razones de escribir sus memorias, allí arriba, son caprichosos, y mandan tareas. Trasmítale eso a su hija, así como mi cariño a toda la familia...
    María animo y palanteeeeeeee ¡!!!!

    ResponderEliminar
  2. Era tu hermano y seguro que era muy buena persona y te quería muchisimo. Un abrazo y ánimo.

    ResponderEliminar
  3. ritual11 por supuesto para delante siempre. Un beso.

    ResponderEliminar