Blog Oficial de la actriz y escritora Sevillana María de Adorna

Bienvenidos a la web oficial de María Muñoz Ballesteros, más conocida como "María de Adorna". Actriz sevillana, mujer con carácter, apasionada y luchadora. Artista Sevillana, dedicada en cuerpo y alma a su gran pasión "El Teatro". Sus recuerdos, sus pensamientos, sus pasiones, SU VIDA.

En este lugar se intentará dar a conocer a esta artista, escritora y actriz sevillana de 84 años que pese a su edad no ha dicho no a las nuevas tecnologías. Ella contará sus recuerdos, hará memoria de su vida paso a paso. Una Guerra, una Niña, un Amor único, un Trocito de Historia.
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lunes, 27 de mayo de 2013

Mi vida en el Teatro 34ª parte (La BODA).


Por fin llegó el día. Sería la una de la madrugada cuando estaba en casa de Ana con sus hijas Gloria Mari y Anita en el gallinero quitando plumas a una gallina para el casquete de boda, llevaba plumas blancas en los lados. Terminamos y me fui para mi casa serían las dos. Cuando llegué estaban todos acostados menos mi madre que me esperaba, preparé toda la ropa y me acosté tranquila, para algo había servido el teatro, estaba acostumbrada a irme a la cama a estas horas.

Mi boda era una representación, religiosa pero al fin y al cabo para una actriz era algo parecido a representar un papel y ser la protagonista, yo había aprendido a dominar los nervios, así que me mentalicé en eso y dormí muy tranquila.

Serían las ocho cuando me llamó mi madre, me levanté. Siempre he tenido y aún sigo teniendo, mucha maña para peinarme, tomé café y empecé a peinarme y vestirme, cuando empezaron a llegar mis amigas ya estaba vestida. Anita trajo el casquete (tocado) de la cabeza ya terminado, quedó muy bonito. Nos empezamos a reír y los demás no sabían el motivo. En ese momento dió comienzo la representación. Mi chico llegó diciendo que Adorna estaba en la iglesia con sus hermanos, mi padrino estaba levantándose porque esa noche había llegado mas tarde de la panadería o a saber de donde y eran las once menos cuarto, mi madre nerviosa y el coche en la puerta. Mi hermano Manolo cogió a mi madre y se fueron para la iglesia. 

Mi hermano terminó y cuando fuimos a salir de casa vimos que todos los niños del barrio estaban allí, ese día no había colegio. Todos gritaban:

-Mariquita...Mariquita...

Así hasta llegar a la iglesia fueron detrás del coche. Desde mi casa a la iglesia había poco trayecto, los niños llegaron antes y la Iglesia de Santa Genoveva estaba llena de niños y medio barrio. El cura echando niños del altar mayor y Adorna con la mujer de mi cuñado Juan, Rocío era mi madrina.

Voy a contaros mi sorpresa cuando vi a la madrina. En Castilleja hay dos hermandades La Plaza y La Calle Real y el pueblo esta dividido. Rocío era de la Plaza y los colores de la hermandad es el rojo, así que mi madrina iba de rojo y yo de negro ¿Qué os parece?, yo al menos llevaba los guantes blancos y las flores. 


Parroquia de Santa Genoveva en el Tiro de Línea (Sevilla)


Cuando llegó el momento de:

-¿Quieres a María por esposa?... y Adorna dijo sí.

Los niños empezaron a gritar bien... bien... y todos los demás aplaudiendo y lo mismo cuando yo dije el sí. El cura que era militar además, estaba enfadado  y dijo que como no se callaran no seguía. Todo el mundo se quedó en silencio. Cuando salíamos yo dije !lo pesqué! y todos empezaron de nuevo con aplausos y gritos y Adorna a reír.

Por fin terminó todo, de momento. Nos metimos en el coche los cuatro y nos fuimos para el colegio, mi madre y mis hermanos para casa. A mi cuñado Juan no le hizo mucha gracia que fuéramos al colegio pero Adorna le dijo que lo habíamos prometido y sólo habíamos dicho que iríamos ellos y nosotros, mi cuñado lo comprendió.

Llegamos y la portera cuando nos vió empezó a tocar la campana y a nosotros nos dijo que esperáramos en la portería. Pasaron unos cinco minutos, a mi me parecieron horas, allí no llegaba nadie y no sabía que pasaba. En ese momento nos dijo la portera que ya podíamos pasar.

Dos niñas de las más pequeñas a las que yo no conocía vinieron hacia mí y me entregaron un ramo de flores blancas, me dieron un beso en nombre de todas las niñas y me dijeron que las siguiéramos, así lo hicimos y nos fuimos hacia la capilla.

¿Podéis imaginaros lo que es mas de 100 niñas en la capilla repartidas entre el coro y los bancos?, también estaban allí todas las monjas.

Sor Pilar salió a nuestro encuentro y nos llevó al altar mayor, nos arrodillamos y todas empezaron a cantar la Salve a la Virgen, en tres voces y claro... empecé a llorar de la emoción porque eso sólo se hacía en el colegio días muy especiales. Entonces es cuando sí me dí cuenta de que no estaba interpretando un papel, que no era una representación, era mi boda y me dió mucha pena que mi madre y los demás familiares no vivieran ese momento. 

http://www.youtube.com/watch?v=Ahv1JoF_HS4
(La Salve por si quereis escucharla)

Cuando terminaron miré a Adorna y ví que también estaba emocionado pero en ese momento Sor Remedios, la Superiora le dijo:

-Adorna ¿quiere usted decir algo?

Él dijo que era tan grande la emoción que sólo podía decir gracias.

Sor Remedios también me preguntó -¿Y tú María?-.

-Muchas gracias Sor Remedios, a usted y a todas las hermanas y un beso para las compañeras en especial para las que aún me quedan de mis tiempos en el colegio. A usted Sor Pilar... quiero decirle que un día siendo niña una de las noches que estaba llorando me dijo que no llorara por mi madre porque yo tenía otra madre en el Cielo que me protegería y también a mi madre toda la vida y así ha sido todo este tiempo, gracias, porque esta sí ha sido mi verdadera boda.

Todas empezaron a aplaudir, fuimos saliendo para el comedor. Cuando llegamos ví que había una mesa para sor Pilar, Chacón, María Delgado, Juan, Rocío, Adorna y yo. Todas las niñas cada una en su sitio.

Comimos y cuando tocó la campana para el recreo casi todas las monjas bajaron con un regalo, no los recuerdo todos pero si un rosario y un crucifijo que todavía tengo. Me despedí de todas y Sor Pilar me dijo que no dejara de ir a verlas, yo le dije que iría de vez en cuando, le dí un beso y nos fuimos.

Los cuatro íbamos emocionados mi cuñado Juan decía -Y yo no quería venir-. Él nos llevó a casa y se marcharon para Castilleja.

Al llegar a casa le conté a mi madre todo lo del colegio, estábamos tan emocionadas que acabamos llorando y me dijo -¿Ves como te querían todas?- Sí mama, le dije… y yo también a ellas-.

Le pregunté que tal lo habían pasado ellos en casa y me dijo que bien. Entré en mi dormitorio para cambiarme de ropa. Mientras Adorna le contaba a mis hermanos todo lo que había pasado en el colegio, cuando terminé a solas le dije a mi madre que cuando se acostaran no cerrara la puerta por dentro porque nosotros iríamos a dormir.

Nos fuimos para el centro de Sevilla al cine, recuerdo que vimos primero una película de Spencer Tracy en el cine Victoria, ya no existe. La película era Lanza Rota, después comimos algo y come era temprano vimos otra película en el Coliseo, Volviendo a España de Estrellita Castro, cuando terminó sería la una y nos fuimos para casa.

Entramos con mucho cuidado para no hacer ruido pero cuando llevaríamos media hora acostados "o lo que sea" dos de las patas del somier  se rompieron y el colchón cayó, nos reímos un buen rato y amarramos como pudimos las patas con el cinturón del camisón y una corbata de Adorna, mi madre llamando a la puerta para saber que nos pasaba, mis hermanos Manolo y el Chico cuando abrí la puerta no paraban de reír, yo muerta de vergüenza, total que nos acostamos todos, nosotros dormimos mal porque nos resbalábamos para los pies de la cama y al día siguiente a las once de la mañana nos fuimos al teatro con Joaquín y las niñas un mes, esta fue mi boda el 23 de Diciembre de 1955 y no tengo fotos de nada, me habría encantado ponerlas pero en aquella época si no la hacías de estudio no era normal tenerlas y nosotros queríamos ahorrar todo lo posible.

Y aquí acaba mi juventud en el teatro, un beso para todo el que lo ha leído y pronto seguiré con otra parte de mi vida, muchos besos.

viernes, 17 de mayo de 2013

Mi vida en el Teatro 33ª parte

Al día siguiente fuí de visita a casa de Ana, la madre de mis amigas, ella me estaba haciendo los vestidos. Se alegró de verme y me preguntó que tal estaba, después de los saludos me dijo que me preparara para probar lo que llevaba hecho. Nada mas empezar con el primer vestido me dijo:

-Mariquita... estás mas delgada.

Le dije que sí, había tenido mucho jaleo esos meses a lo que ella me dijo que no tocaría nada hasta la semana siguiente por si recuperaba algún kilo ya que estaba en casa. También me preguntó por qué no le había llevado la tela para el abrigo, le dije que ni siquiera la había comprado porque me parecía que ya no le daría tiempo, ella me dijo que si tenía tiempo que la comprara y que fuera de un color gris con mezcla, no muchas y así me iría bien con todos los vestidos. Quedé con ella en ir al día siguiente a comprar.


Le dije que ahora que estaba allí podía pasarme unas horas todos los días para ayudarla, me dijo que sí porque había muchos botones que forrar y quedamos para el día siguiente.

Cuando llegué a casa mi madre ya estaba esperándome y nos fuimos para el centro de Sevilla de compras, a diferencia del día que salí del colegio, esta vez era yo la que llevaba a mi madre de compras. En ese momento me acordé de Sor Pilar y el colegio, pensé que iríamos a verla para decirle que nos casábamos y que charlara con Adorna.

Estaba feliz, iba con mi madre compras. Comeríamos donde quisiéramos y tenía dinero para ayudarla en lo que necesitara. Cuando terminamos, sólo se nos quedó pendiente una camisa para Adorna y otra para mi hermano Antonio que ya iría al día siguiente y también compraría la tela para el abrigo, Adorna me acompañaría.

Por la tarde cuando llegó Adorna le enseñé lo que había comprado y todo le pareció bien, le dije que al día siguiente podíamos ir a Felma (era una sastrería de cabaleros y cooperativa del Ayuntamiento donde Adorna se hacia los trajes y se podía pagar poco a poco) a comprar las camisas y la tela para el abrigo, me dijo que no podía porque entraba a trabajar a las 6 y hasta el jueves no podría ser. 

Le dije que me gustaría ir a ver a Sor Pilar a decirle que nos casábamos, el domingo no podíamos ir porque salían con los niños de paseo al parque, quedamos el lunes por la tarde y yo iría a esperarlo cuando él saliera de trabajar, luego pensé que mejor cuando él saliera de trabajar viniera a casa a comer, descansara y irnos por la tarde (sin darme cuenta ya empezaba a mandar y disponer de la vida de los dos), antes en los preparativos de la obra, materiales, etc yo no intervenía en nada, ahora ya tenía ilusión, ya me daba cuenta que mi vida cambiaba y me olvidé un poco del teatro y de todo, quería que Adorna se diera cuenta de que no sólo había aprendido esos años a ser mejor actriz si no también a ser una persona responsable en otros asuntos y ya no la chica joven que un día se marchó a la aventura.

Como teníamos previsto el jueves fuimos y compramos las camisas, al final fueron tres porque también le compramos una a mi cuñado Juan, se la merecía por lo mucho que nos había ayudado, también compré la tela del abrigo. El dueño de la tienda tuvo el detalle de hacerme un regalo que aún conservo, un joyero de cerámica de la cartuja muy bonito. 

Ha sido una sorpresa ver que aún existe la tienda en estos tiempos.


El lunes por la tarde como habíamos quedado fuimos al colegio y vino mi hermano Manolo con nosotros.

Qué ilusión cuando tocó la portera la campana anunciando mi visita. Sor dolores me preguntó que a quien queríamos ver yo le dije:

-Sor Dolores, soy María Muñoz.

-No te había reconocido, ahora mismo voy a llamar a Sor Pilar.

Mientras venía me preguntó quien eran los que me acompañaban, le dije que Adorna mi novio y mi hermano Manolo que también había estado en el colegio con Sor Josefina, me dijo:

-¿La llamo?

Mi hermano dijo que si.

A los cinco minutos vimos que venía cada una por un lado de las galerías del patio, yo no sabía a quién de las dos saludar antes pero mi corazón tomó esa decisión por mí y me fuí para Sor Pilar. La abracé, ella a mí y me preguntó como estaba, yo también le pregunté que tal iban las cosas y ella me dijo que tenía que contarle muchas cosas de esos años que no había sabido nada de mí. Mientras mi hermano Manolo estaba con Sor Josefina contándole donde trabajaba.

Aún estábamos con los saludos cuando llegó Sor Remedios, la Superiora, la saludamos también y entonces es cuando contamos que nos casábamos el día 23 de ese mes, faltaban 16 días. Sor Remedios me preguntó a que hora era la boda y Adorna le dijo que a las once, ella dijo que era buena hora y nos daba tiempo después de casarnos ir a verlas y comer con ellas. Le dijimos que no podía ser porque ya habíamos quedado para comer con los padrinos, ella dijo que no importaba que podíamos ir los cuatro. En eso quedamos, nos despedimos de Sor Remedios y nos quedamos solos con Sor Pilar, pasó una media hora y empezaron a llegar niñas la primera fue Chacón y poco a poco algunas mas. Les conté lo de la boda y que iría a verlas ese día, en eso quedamos. 

Cuando me despedí me dijo Chacón:

-María, parece mentira que en estos años no me escribieras una carta.

Es verdad, le dije yo... pero ahora ya estoy de vuelta y nos veremos mas.

Cuando salimos le dije... Adorna:

-¿Tú cuantas familias has tenido?

Él me dijo... una.

-Pues yo tres, te gano. Mis padres y mis hermanos, el colegio, el teatro y espero que ahora la mas importante en la que tu formaras parte de ella, la nuestra.

Me miró, me dió un beso y nos fuimos para casa. 

Había sido un día completo de emociones.


martes, 14 de mayo de 2013

Mi Juventud en el Teatro 32ª parte

El viaje para Sevilla fue rápido porque me quede dormida, tenía sueño porque entre una cosa y otra serían mas de las cinco de la madrugada cuando me dormí. Ya muy cerca me espabilé, empezaba la cuenta atrás. Mi madre nada mas llegué me dijo ven, era para que viera el dormitorio ya terminado, Adorna cuando me escribió no me había dicho nada para darme la sorpresa y la verdad me la llevé porque ni siquiera me acordaba que ya era la fecha de que lo trajeran. 

Mi madre me preguntó:

- ¿Te gusta?.

-Claro.

Le dije yo. No era lo mismo verlo en la tienda que ya en casa. Le pregunté a mi madre que tal iban los papeles de la iglesia, ella me dijo que Adorna se estaba encargando de todo, había conseguido la partida de nacimiento en Guillena donde nací y dónde me bauticé, mi madre me dijo que yo había pasado la primera amonestación. Le pregunté si Adorna había dicho algo de ir ese día, ella me dijo que si, llegaría sobre las siete, así que me puse a limpiar el dormitorio y sobre todo el ropero por dentro, así iba guardando cosas de las que traía de Gibraltar, mi madre también me dió algunos paquetes con regalos que había ido llegando de los amigos del barrio, cuando ya lo tenia todo colocado me quedé mirando y me sentí muy contenta, aún me gustaba mas así ya con cosas que la primera impresión.

Estaba ya terminando cuando llegó mi Chico y empezó como siempre a dar gritos diciendo, ya está aquí mi hermana... le dije que callara, que ya no era un niño pero a él le dió lo mismo y tuvimos que aguantarlo durante un buen rato. Mi madre me preguntó donde comíamos  si en el salón o la cocina, y le dije que como todos los días, ella dijo en la cocina y le contesté que perfecto, llegó mi hermano Manolo y se alegró mucho de que ya estuviera de vuelta. Comimos y le dije a mi madre que al día siguiente iríamos de compras para ella y los niños. Esa misma tarde me llegaría a ver como iban mis trajes, mi madre me había dicho que Ana había preguntado cuando llegaba. Me acosté un rato.

Me despertó un ruido y eran mi madre y Carmelita Llorens hablando, para ellas no pasaba el tiempo. Fuí para la cocina y allí estaban las dos tomando café   la saludé y le dije que me alegraba mucho de verla y ella  me dijo que también se alegraba y que ya faltaba poco.

-¿Estas feliz?

-Sí.. Carmelita, gracias a usted y a mi madre conseguí lo que quería, ahora empieza otra etapa de mi vida pero lo que quería, el teatro, ya lo he conseguido y ha sido gracias a vosotras que me ayudasteis.

Estábamos hablando y llegó Adorna, se saludaron y nos fuimos al dormitorio los dos, allí le dí el dinero que Joaquin me había dado y le dije qué le parecía si me quedaba con algo para comprar ropa a mi madre y mis hermanos para la boda, él me dijo que gastara lo que necesitara. Me preguntó que me faltaba a mí de compras, le dije que los zapatos porque aunque tenía unos cuantos todos estaban estrenados, me dijo que de eso no me preocupara porque su hermano Antonio era lo que me regalaba. Le pregunté que le faltaba y me dijo que una camisa y una corbata.

-De eso no te preocupes te lo compro yo cuando salga con mi madre y mis hermanos.

Le pregunté como iban los papeles, me dijo que bien y que el día que le llegó mi partida de bautizo se rió mucho al ver que me llamaba: Maria Luisa y además Celedonia, Gracia, Joaquina, Guillerma, Gonzala, Dolores...

-¿Has tenido mucho trabajo para conseguirlo?

-No, los conductores de los autobuses de Guillena y Cala  me ayudaron mucho.

Iglesia de Cala (Huelva). Allí me bautizaron.

Os voy a recordar y así también me ayuda a recordar a mí donde nacieron mis hermanos y yo:
Manolo el mayor, nació, fue bautizado y murió en Sevilla.
Antonio nació, fue bautizado en Sevilla.
Yo nací en Guillena y me bautizaron en Cala (Huelva).
Manolo segundo nació en Puente Genil y se bautizó en Bilbao.
Gonzalo nación en Villanueva de Córdoba y se bautizó en Sevilla.

Mi madre tenía muy buena memoria y menos mal que fue así porque a la hora de los casamientos tuvimos que arreglar mucho papeleo todos y también demuestra lo fuerte que era y cuantos momentos importantes vivió sola sin familia, nada mas tenía a mi padre.

Vuelvo al momento en que hablaba con Adorna, le enseñé todo lo que había comprado en Gibraltar y le dije que tenía ganas de salir y dar un paseo. Saqué de la maleta todo lo que había comprado y lo puse encima de la cama, vinieron también a verlo mi madre y Carmelita. Estábamos entretenidos cuando llegó mi hermano Antonio y como siempre dijo:

-¿Qué, ya está aquí la artista?

Le dije hola y le di un beso, llegó Manolo, los veía a todos muy contentos pero el que mas me miraba era Adorna, así que empecé a recoger y dije, nos vamos un rato de paseo. Antes de salir le dije a mi hermano Manolo si se venía y nos dijo que si.

Íbamos paseando por la calle Teatinos cuando vimos venir a 3 amigos, seguro que mi Chico ya se había encargado de decirle a todo el mundo que yo estaba en casa, así que lo pensamos y nos quedamos en el barrio en el bar donde nos reuníamos y empezaron todos a llegar. Anita y Pilar empezaron con el cachondeo porque decían que las teníamos que invitar porque ya nos habíamos tomado los dichos, estuvimos hasta las 10 que nos fuimos para casa y yo quedé con Adorna que por la mañana iría con mi madre de compras y por la tarde ya veríamos que hacer.


martes, 7 de mayo de 2013

Mi Juventud en el Teatro 31ª parte


Cuando llegué a la Línea de la Concepción todos estaban muy contentos y esperando que contara como iba todo por mi casa.  Al terminar la obra de teatro pude contarles todo que la casa ya estaba terminada, las cosas que habíamos comprado, los muebles etc. y que teníamos pensado casarnos el 23 de Diciembre. Al saber la fecha Joaquín dijo que si era ese día no podrían venir a la boda al ser víspera de Pascuas. Los demás todos callaron. Entonces Joaquín al ver sus caras dijo que no se disgustaran ya que nada mas casarnos volvíamos para estar con ellos en la Compañía mas de un mes, todas las vacaciones que tenía Adorna por casamiento y del año. Yo les dije que así era y ya se quedaron más contentos. Joaquín nos pagó y me fui a tomar café con Mariano y Miguel.

Al estar solos los 3, Miguel me preguntó el motivo de poner esa fecha y yo les recordé que ellos estaban delante en el bar el día que lo dije. Los dos dijeron ahhhhh es verdad, ¿entonces desde entonces los tienes pensado? Yo le dije que sí porque lo había jurado, ellos no se acordaban. Me preguntaron que había dicho Adorna y les dije que nada, él ya me conocía y sabía que cuando decía una cosa la hago y estuvo de acuerdo en todo.

Me preguntaron hasta cuando estaría con ellos y les dije que hasta el día 4 pero que volvíamos el mismo 25. Querían saber como estaba yo, si estaba segura. Les dije que estaba muy segura y que los días que había pasado en Sevilla había hablado mas con Adorna, yo tenía muchas dudas sobre algunas personas de su familia pero el con su personalidad me lo había aclarado todo. Miguelito dijo:

-Ufff... ésta viene más enamorada que se marchó ¿qué habrá pasado?

El siempre tan cotilla pero con todos sus defectos eran mis amigos y lo serían siempre, así que siguieron preguntando como estaban los amigos del barrio, si habíamos estado con ellos. Les dije que sí y que todos estaban esperando el día de la boda para acompañarnos.

Yo les pregunté que tal iban las cosas por allí, me dijeron que bien pero que me echaban mucho de menos y se aburrían mucho porque todos los demás estaban en sus cosas y solo nos vemos a la hora de los ensayos y de la representación.

En ese momento pensé qué hubiera sido de mí sin ellos y les dije que siempre me tendrían para lo que necesitará porque ellos habían sido para mi como mi familia y Adorna lo sabía, me habían cuidado, enseñado y protegido todos esos años. Ellos de broma porque la cosa se ponía seria me dijeron:

-Mira si quieres que te paguemos el café lo haremos pero cállate ya...la verdad es que no pensábamos regalarte mucho. Vamos a pensar que haremos mañana.

No habían escuchado la obra que poníamos al día siguiente porque estaban en el camerino y se lo dije, Manda a tu madre a Sevilla. Ahhh  pues muy bien esa no la tenemos que estudiar, podíamos ir a Gibraltar, yo les dije que sí porque tenía algunas cosas que comprar, quedamos para después del desayuno y comeríamos allí, les dije:

-¿Qué os parece si me llevo a Ani?

Me dijeron que como yo quisiera pero que a les gustaría ir solos porque no sabíamos que íbamos a comprar ni a la hora que volveríamos. Les dije que sin problema, nos íbamos los tres solos.

Al llegar a la casa donde vivía me estaban esperando y se alegraron de la noticia.

Al día siguiente cuando desayuné me fui a casa de Doña Pepita para contarle como estaban las cosas por mi casa y que mi madre le mandaba muchos besos. Cuando me despedía me dijo:

-Mariquita quisiera que antes que te marches mires toda mi ropa de sastrería y la mandas a limpiarla bien porque cuando tu te marches no se quien lo hará.

Le dije que sin problema y me despedí de ella.

Ya venían los chicos a buscarme y nos fuimos para Gibraltar. Cuando llegamos solo tuvimos que presentar el carné, era el día de las compras. Me acuerdo que unas de las cosas que compré fueron mantelerías, toallas, ropa interior, medias de cristal (así se decía entonces) y tres chalecos para Adorna, tres camisas y corbatas. También tabaco, jabones, perfumes y cremas. Estas cosas sólo se podían comprar allí porque en la Península era todo contrabando pero si no comprabas mucho podías hacerlo.

Gibraltar actual


El Gibraltar que yo conocí era pequeño pero bonito, muy limpio. A los habitantes les llamaban "llanitos" si se habían casado con alguien de la Línea. Comimos y sobre las cuatro volvimos, me fui para la casa y dejé todas las cosas en el armario. Descanse un rato y después de cenar me fui para el teatro, aquella noche empezaron las apuestas. Unos decían que duraríamos sin volver al teatro 6 meses, otros decían un año. Cuando terminaron sus apuestas y Joaquín fue a pagarme me dijo:

-María cuando puedas estos días coges las dos cajas de mis pelucas y se las das a mi madre para que ella las tenga. ¿Cuando piensas marchar?

Le dije que el día 4 si a él le parecía bien a lo que me contestó:

-Que coño me a parecer bien pero si tienes que marcharte te vas y ya está.

Me pagó y los chicos y yo nos fuimos para tomar café, cuando llegamos al Casino me dijo Miguelito:

-¿Qué te parece lo que te ha dicho Joaquín?

Lo que menos me podía creer cuando vine, le contesté.

-Con tanto miedo cuando llegué... Han pasado casi cuatro años, lo malo es que no sintiera mi marcha, era señal que no había aprendido nada, así que estoy contenta y ¿ustedes me vais a echar de menos?

-Noooooooo...

Dijeron los dos. 

Vale... les dije. Hoy pagó yo el café.

Nos fuimos a descansar y el día siguiente sería otro día.

-¿No os ha pasado alguna vez en vuestras vidas que quieres pase el tiempo lento y va mas deprisa?

Pues eso me pasó a mí esos días. Por la noche Joaquín dijo que el día siguiente representaríamos la Cieguecita de París (Dios mío pensé yo, sabía lo que iba a pasar).

A la mañana siguiente muy temprano antes que las niñas empezaran sus clases fui a verlas, estaban esperando al maestro. Margarita salió corriendo al verme, le dí un beso y le dije que estaba preciosa y ella me preguntó:

-Mariquita ¿cuando te vas?

Le dije que dentro de unos días pero que volvía otra vez. 

-Si pero te vas y ya no te acordaras de mi.

-Si me acordaré de ti, toda mi vida porque te juro que la primera hija que tengamos se llamará como tu, Adorna y yo te lo prometemos.

-¿De verdad? ¿Me lo prometes?

-Te lo juro.

Ani también estaba allí y le pregunté:

-¿Quieres que repasemos la obra?

-¿Para qué?  ya no volveremos hacerla nunca más.

En ese momento Anita intervino:

-Bueno... esta noche tenéis que procurar que salga muy bien.

Llegó el maestro, les dí un beso y me fui.

Por la noche poco antes de empezar todo estaba bien, Ani muy contenta...

Y pasó lo que me temía, empezó la obra y todo iba bien hasta que nos separábamos y Ani empezó a llorar de verdad y me contagió y ni teatro ni nada, toda la obra nos la pasamos llorando de verdad. Cuando salimos a saludar Ani se abrazó a mí llorando y diciéndome bajito:

-No te marches...

Yo empecé a llorar otra vez pero Joaquín vino y nos cogió a cada una de la mano, los aplausos y gritos de el público no paraban, todos sabían que estábamos emocionadas pero ellos pensaban que era por el tema de la obra, porque éramos buenas actrices y no por el motivo de seguir llorando, Ani porque me marchaba yo y esta obra no podría volver hacerla hasta que su hermana fuera mayor y la representara con ella y yo por el mismo motivo, volvería de vez en cuando pero ya no podría ser la niña que aún era para poder hacer el papel. Cuando nos tranquilizamos le dije:

-Ani, siempre que vengamos Adorna y yo la representaremos, si papa quiere.

Joaquín no dijo nada pero cuando fui a cobrar me dijo que por qué tanto llanto, yo le dije que por mi parte fue porque me emocioné de ver a Ani, me pagó y no dijo nada mas. Hicimos lo mismo de todas las noches.

Y pasaban los días muy deprisa y faltaba un día para marchar. La noche anterior Joaquín me dijo:

-María la Compañía os regala 250 pesetas. El día que volváis cobrareis cada uno un sueldo pero tu no cobraras el extra de sastrería ni atrezo ¿qué te parece?.

-Bien, ¿qué me va a parecer? es mucho dinero.

Me dió el sobre con el dinero.

La mañana del día antes de mi marcha la dediqué a las despedidas, del señor Nevares y señora, de todos. Mariano y Miguelito me ayudaron a recoger lo poco que me faltaba, todo lo metí en el baúl y nos lo llevamos para la casa donde vivíamos y a la mañana siguiente quedaron en venir para estar conmigo antes de partir y despedirse.

Subieron los dos conmigo el baúl  al dormitorio, se quedaba en la casa hasta que volviéramos Adorna y yo casados. El regalo de Miguelito y Mariano, ya habían hablado con la dueña de la casa, era pagarnos el mes que estaríamos cuando volviéramos ya casados. Terminamos de recogerlo todo, hice café y lo tomamos en mi dormitorio. Estuvieron de interrogatorio, querían saber que habíamos hecho los días que estuvimos juntos en Sevilla antes de mi vuelta. Yo les dije que besos nada mas y Mariano me dijo que no se lo creía y yo le dije que bueno, seguimos un buen rato mas con risas y recordando cosas y nos despedimos hasta el día siguiente.

Cuando bajé por la mañana allí estaban a las nueve esperándome para tomar café los tres juntos. Cuando ya estaba en el autobús los dos con cara de sueño me dijeron muchas felicidades, acuérdate de nosotros cuando te estés casando. Los días pasan pronto...

viernes, 12 de abril de 2013

Mi Juventd en el Teatro 30ª parte


Estábamos cenando y Adorna le dijo a mi madre:

-María...¿puede usted sentarse un momento con nosotros?Tenemos que decirle una cosa.

Mi madre se sentó y le dijimos que nos casábamos el día 23 de Diciembre y le preguntamos qué le parecía. Ella nos dijo que bien pero me preguntó si entonces ya no me marchaba al día siguiente, le dije que sí. Tenía que marcharme y estaría unos 18 días para que Joaquín lo supiera y para recoger mis cosas, lo que mas temía era la reacción de las niñas, me daba mucha pena dejarlas. Lo bueno era que después de casarnos nos iríamos unos días con ellas. Le conté a mi madre que al día siguiente íbamos a Castilleja para que la familia de Adorna lo supiera y queríamos hablar con mi hermano Antonio ya que queríamos fuera nuestro padrino, le pregunté qué le parecía eso y mi madre me dijo que bien pero que debía decírselo Adorna o yo. Adorna dijo que él se lo diría al día siguiente. Estuvimos hablando un buen rato hasta que nos fuimos a dormir.

Al día siguiente tomando el café mi madre me dijo que aún tenía muchas cosas por hacer. Yo le dije que lo sabía y que por favor ella se llegara a la iglesia y hablara con el párroco sobre la fecha, preguntara los documentos que nos hacían falta, ella seguro se enteraría mejor yo no tenía idea de esas cosas. Cuando ya sepamos que papeles hacen falta se lo decimos a Adorna y él se encargará de todo.

Sería la una y media cuando llegué a la Estación de Autobuses, donde había quedado con Adorna. Los compañeros Nogales, Marques y Rodríguez, vamos todos los que estaban en ese turno empezaron a felicitarme y a decirme que ahora mi casa y los niños, se acabaron los viajes. Yo los miraba y pensé, es verdad todo lo que están diciendo pero yo he vivido mi vida hice lo que me gustaba y he demostrado que servía para el teatro, ahora tocaba mi casa y mi marido de momento.

Estaba pensando y dándole vueltas a las cosas cuando llegó Adorna y me dijo:

-Nos vamos... ¿de qué estabais hablando?

Le conté que del cambio de mi vida, ya sería mi casa, mi marido y mis hijos y Adorna me dijo quién me había dicho eso, le dije que Rodríguez. Adorna me dijo, ni tu ni yo somos como él así que además de todo eso tendremos mas vida, mas cosas en las que pensar y hacer.

Iglesia de la Concepción en Castilleja de la Cuesta

Cuando llegamos a Castilleja estaba toda la familia, entre ellos mi cuñado Juan. Cuando terminé de saludarlos a todos, él me llamo aparte para enseñarme los azulejos para mi cocina, me gustaron mucho y aproveche para decirle:

-Mira Juan, le he pedido a mi hermano Antonio que sea padrino de nuestra boda pero tú hermano y yo queremos que seas el padrino de nuestro primer hijo o hija, nos gustaría mucho que aceptaras. El dijo que encantado.

Pasamos una buena tarde, parecían contentos. Mi suegro Juan me llamó para que le hablará de los sitios donde había estado, por encima le fui relatando. Me preguntó si había estado en Madrid le dije que no, lo mas cerca fue en uno de los transbordo de trenes cuando iba para Murcia. Él me contó que sí había estado en Madrid y le cogió allí la boda de los reyes Alfonso y Mª Cristina, me explicó lo del atentado. Siempre me gustó mucho hablar con mi suegro, fue un hombre con inquietudes. Le gustaba el mundo de los toros y toreó alguna capea en pueblos, en fin, merecía la pena hablar con él.

Por lo demás todo parecía estar bien, voy a deciros los nombres de los que pronto serían parte de mi familia:

-Juan mi suegro.
-Trinidad mi suegra.
Mis cuñados Antonio, el mayor, Encarna, Juan, Conchita y Adela.
Antonio, Juan y Conchita ya estaban casados.

Conchita vivía en Cádiz y Juan en Castilleja junto a mis suegros, Encarna y Adela. De mi suegra os puedo decir que la quise mucho pero al principio no la entendía porque tenía muchos cambios de humor, tan pronto estaba contenta como triste. Un día poco antes de casarme le dije a Adorna:

-No entiendo a tu madre, creo que no me voy a llevar bien con ella.

Adorna se quedó mirándome y me dijo:

-Tu madre y la mía tienen mucho en común, la tuya mas fe pero las dos tienen el corazón roto por la perdida de un hijo, la tuya al menos sabe donde esta enterrado pero a la mía cuando tenía mi hermano 18 años fueron a casa a por él  y se lo llevaron, se llamaba José, al día siguiente Don Juan el cura de Castilleja solo pudo traerle el reloj y la cartera pero no sabía donde estaba el cuerpo ni de él ni de cuatro jóvenes mas del pueblo. Nunca mas se ha sabido de sus cuerpos, tenían entre 18 y 19 años.

Adorna siguió:

-María ¿por qué crees que me da tanta pena tu madre? Las dos merecen que las cuidemos y que hagamos por ellas todo lo que podamos.

Como siempre que me pasaba algo importante me quedé callada y pensé, Dios mío que grande y sabio es este hombre (eso me lo siguió demostrando durante toda su vida a mi lado).

Volvimos a mi casa, el día siguiente a las diez me marché para la Línea de la Concepción. Mientras viajaba pensé, ahora si que quiero casarme, ya soy una mujer y Dios a puesto en mi vida el hombre mas bueno y comprensible que hay en el mundo y además me quiere (en los últimos momentos de su vida yo le dije creyendo que no me oía:

-Adorna... que te quiero.

Y él, sin saber como porque ya según la medicina no estaba conmigo ya que llevaba mas de 20 días en coma, me contestó:

-Y yo a ti... (mi hijo fue testigo).

sábado, 6 de abril de 2013

Mi Juventud en el Teatro 29ª parte


El día siguiente lo tenía reservado para tomarme medidas de los vestidos que me estaba haciendo Ana. Me dió una sorpresa cuando llegué a su casa, en la calle Morón que es donde vivía, sus hijas Mari, Gloria y Anita me regalaron toda la ropa interior, las medias y las flores. Hay cosas que nunca se olvidan.



En fin, llego Adorna y nos fuimos un rato hasta la hora de ir para su casa en el último autobús que saliera para Castilleja de la Cuesta, su pueblo. En el bar estaban unos cinco amigos de los que habíamos hecho en el barrio. Adorna encargó a mi Chico que estuvieran allí. Cuando llegamos empezaron las preguntas, que si ya me había venido definitivamente para casarme, que cuando me tomaba "los dichos" porque ese día teníamos que celebrarlo...

Cuando terminaron de preguntar les dije que me volvía a marchar dentro de dos días y ni me había tomado los dichos ni sabía que era eso. Pilar me explicó que dependía de cuando quisiéramos casarnos eran unas cuatro semanas antes y se proclamaba en la iglesia en una de las misas por si hay algún impedimento. Yo le pregunté:

-¿Qué impedimento puede haber?

-Que yo esté casado o tú.

Dijo Adorna y todos empezaron a reírse de mí.

Pilar me preguntó:

-¿De verdad que no lo sabías?

Adorna dijo que no habíamos hablado aún de fecha, dependía de cuando yo quisiera volver. 

Anita que me había regalado el reloj me dijo:

-Pero ¿no dijiste que antes de terminar el año querías estar casada?

En ese momento me acordé del juramento y pensé !anda es verdad! faltan dos meses y poco para llegar...

-Pues sí, nos casamos el 23 de diciembre, la víspera de Noche Buena. ¿Qué os parece?

Todos estaban con la boca abierta.

-¿Tu qué dices Adorna?

Si alguien tenía que decir algo era él, aunque le cogió tan de sorpresa la fecha como a los demás, Adorna dijo que le parecía estupendo y todos empezaron a brindar y aplaudir muy contentos, en el bar todo el mundo nos miraba. El dueño Manolo vino y nos preguntó qué pasaba, en esos tiempos no era normal que chicos y chicas estuvieran juntos en un bar y además formando jaleo, Adorna se lo contó y nos invitó a más copas, le hicimos mucha fiesta y él empezó a reír y a decir:

-Estos artistas...

Cuando nos marchamos para mi casa Adorna me dijo mañana termino a las dos, ve para la estación y cuando yo salga de trabajar nos vamos para Castilleja a decirlo los dos en casa. Yo le dije que por qué no se lo decía él. Me dijo:

-María llevas mucho tiempo sin ver a mi madre y me pregunta por ti.

-Ahhh... bueno, mañana vamos a tu casa.

Cuando llegamos a casa mi madre nos esperaba para que cenáramos  algo y mi sorpresa fue cuando le preguntó:

-¿Adorna a que hora entras mañana a trabajar?. El le dijo que a las 6. ¿Y por qué no te quedas a dormir aquí? cuando llegues a casa serán mas de las dos.

El me miro y yo pensé que madre mas buena tenía y me puse muy contenta, era buena con todo el mundo y siempre mirando el bien de las personas repartiendo lo poco que tenía. Adorna siempre le hablaba de usted y así fue toda la vida pese al cariño que se tuvieron.

Al escribir esto me he acordado que cuando conocí a mi yerno yo tenía 46 años y él empezó a decirme de usted, hoy sigue igual a pesar de todo lo vivido en estos años, en el momento de conocerlo pensé, la historia se repite porque todo lo mueve el amor, el cariño y el respeto.

domingo, 17 de marzo de 2013

Mi Juventud en el Teatro 28ª parte


Por fin llegué a mi casa y que distinta estaba. Entraba por lo que había sido el comedor. Mi habitación, bueno, la que iba a ser mi habitación, ya estaba pintada solo faltaban los enchufes para la luz. La habitación de mi Manolo y mi Chico también estaba muy adelantada, sólo algunos detalles faltaban. Quedaba por terminar la cocina, alicatarla y el poyete (ahora le llamamos encimera), el fregadero, etc.

Recuerdo que aquel día pensé en el verano que había pasado mi madre, con la obra y albañiles.  Así que decidimos ir al cine los niños Adorna y yo pero lo dejamos para otro día y esa noche lo que hicimos fué regar el jardín y comprar pescaito frito y cenar en el jardín todos, mi hermano Antonio se fue a trabajar y mi cuñado Juan  a Castilleja por la tarde cuando terminó su trabajo, no se podía quedar a cenar porque el último autobús salía temprano. Cuanto me acuerdo en estos días de mi cuñado, en parte gracias a él veía uno de mis sueños haciéndose realidad.

Al día siguiente Adorna y yo fuimos a Marchena para comprar los muebles. Un dormitorio, una mesa de comedor y seis sillas que tendríamos que pagar todos los meses a 15 pesetas durante dos años. Quedaron en enviarlo todo en 15 días. 

No parabamos y el segundo día  le tocó ir a comprar ropa para la casa, mi hermano Manolo vino con nosotros. Toallas, ropa para las camas y de lo que mas me acuerdo es del colchón de matrimonio. 

Fue toda una aventura porque no nos lo llevaban a casa y teníamos que llevarlo nosotros. Conseguimos que nos dejaran un carro de "platea" (así es como lo llamaban) pero después teníamos que devolverlo. La tienda estaba en la Plaza del Pan en el centro de Sevilla y nosotros vivíamos entonces en uno de los barrios casi a las afueras, de los más lejanos de toda Sevilla del centro. Todo esto lo cuento para que os imaginéis a los tres, sobre todo a mi hermano Manolo y Adorna que no habían cogido un carro de este tipo en toda su vida. Los dos hacían de burro y yo detrás para que el colchón no se fuera al suelo y todo lo demás que habíamos comprado. El viaje se nos hizo muy largo porque a cada momento teníamos que parar de la risa. Cuando llegamos al Parque de María Luisa, ya cerca del barrio, en un quiosco de los muchos que había paramos para tomarnos unas cervezas mas o menos lo que nos habría costado que nos llevaran el colchón a casa nos lo gastamos en refrescarnos las gargantas, éramos jóvenes y sin vergüenza gracias a Dios no como todo el mundo que seguro nunca lo hubieran hecho.



Cuando llegamos a la calle principal del barrio la calle Teatinos unos amigos de mi hermano Manolo, empezaron con sus risas a preguntarnos que vendíamos. Todos de broma y mi hermano les dijo que no vendíamos que comprábamos. Entonces uno de los amigos me dijo:

-Mariquita entonces... ¿es verdad que te casas? me lo ha dicho tu Gonzalo.

Yo pensé, Dios mío... ya lo sabe todo el barrio. Mi chico era un peligro para estas cosas y se había encargado de contarlo por todos lados.

Cada metro que avanzábamos mas gente se iba sumando detrás y con preguntas, aquello parecía un paso de Semana Santa. El carro repleto de cosas, el colchón sobre todo, nosotros tres y no se cuanta gente acabó el recorrido en nuestra compañía, tanto fue el jaleo que cuando mi madre nos vió llegar pensó que algo nos había pasado y nos traían en camilla. Pero al llegar a la puerta de casa todos empezaron a aplaudir y así terminó todo, ahora solo nos quedaba devolver el carro. Mi Chico, Eduardi y Paquito, unos amigos de mi hermano, quedaron en llevarlo. No volvieron hasta cerca de las 8 de la tarde porque antes habían hecho una parada en el parque haciendo travesuras paseándose en él.
 
Poco mas tengo que contar de ese día para mí fue un recuerdo inolvidable que aún hoy al recordarlo me he reído y cosas como estas muchas mas pasaron, ya las iré contando en su momento.

viernes, 8 de marzo de 2013

Mi Juventud en el Teatro 27ª parte


Os he contado algunas de las cosas que nos pasaron en nuestras actuaciones en Cádiz, os voy a relatar una de ellas que nos pasó una noche mientras interpretábamos también la Pasión de Jesucristo.

Era el tercer día que la representábamos y Joaquín dijo que iba a contratar a un cantaor de saetas. Una de las compañeras que había sido cantante de zarzuela dijo que ella podía cantarla, a muchos le pareció bien y así quedó la cosa de momento. Miguel, Mariano y yo le dijimos a Joaquín que era un disparate que Angelita cantara una saeta en Cádiz, ella sabía cantar pero no tenía ni idea de como se cantaban las saetas. Joaquín nos dijo que ella había dicho que podía hacerlo. No le volvimos a decir nada más.

A la noche siguiente cuando llegamos a la Calle de la Amargura, Doña Pepita representaba a la Virgen, Anita a la Magdalena, yo a San Juan, en el momento que separan a la Virgen de Jesús, la Magdalena y San Juan cogen a la Virgen desmayada. Angelita empezó a cantar la Saeta con gorgoritos, Ana y yo empezamos a reír y yo hasta llegué a orinarme de risa, se nos aflojaron las piernas y terminamos las tres en el suelo y Joaquín con la cruz a cuesta, él era Jesús, diciendo muy bajito a Anita y a mí:

-¡ Hijas de la gran puta!...todo en francés.

El público empezó un gran aplauso y diciendo bravo, bravo, al parecer creyeron que estábamos haciendo una chirigota. Anita y yo nos escondimos detrás de uno de los telones y Joaquín buscándonos por todos lados pero no nos encontró.


                  Esta imagen no es de esa representación es de  Armats de Mataró- Soldados de Paz
                                    (Es en este momento cuando nos fuimos al suelo y Jesús se enfadó)

Cuando fui a cobrar me dijo:

-Si te cojo te enteras.

De estas cosas me han pasado muchas ya las contaré cuando llegue el momento. 

Recuerdo que en cada sitio donde íbamos a trabajar estábamos dos o tres meses, os recuerdo que si en Navidades estábamos en Sevilla en el Tiro de Línea, después fuimos a Los Palacios y en Cádiz ya llevábamos casi 40 días, nos faltaba muy poco para terminar. Nos iríamos a La Línea de la Concepción en la provincia de Cádiz al lado de Gibraltar.

 
Frontera de La Líea de la Concepción y Gibraltar


Esto lo cuento porque ya me quedaba muy poco tiempo para estar en el teatro y empezaron las bromas. Querían venir todos a la boda pero querían ir todos disfrazados con la sastrería de Santa Genoveva, yo como es natural iría de Genoveva porque era la novia. Recuerdo que cuando llegamos a La Línea de la Concepción me pareció un pueblo pequeño pero muy bonito. Lo que mas me llamó la atención era una calle larga que terminaba en una cancela y desde allí ya se pasaba a Gibraltar. También recuerdo todas las cosas que se podían comprar y barato. Cremas, zapatos, tabaco... en  fin de todo y a mi eso me vino muy bien porque todo fueron regalos para la boda.

Mis compañeros seguían con sus bromas de mi boda. Cuando fue una de las veces Adorna a verme le contaron lo que tenían pensado hacer, todos de Santa Genoveva. Adorna no dijo nada pero cuando volvía para Sevilla y lo contó en mi casa mi madre no dijo nada y mi hermano Antonio que era el padrino dijo que no, que él haría el ridículo en su barrio. Mi Chico que sería muy bonito, Manolo no dijo nada, callado como siempre. Cuando a los quince días vino otra vez Adorna a verme teníamos pensado que yo me volvía con él y estaría cuatro días para tomarme medidas para el vestido de novia y de otras cosas. Para mi empezaron días muy malos porque cada vez que hablaba de la boda, las niñas empezaban a llorar. Sobre todo Ani. El lunes cuando me marchaba para Sevilla no se si era alegría o pena lo que sentía pero Adorna venía conmigo y eso era lo importante porque todo el camino fue animándome y diciéndome:

-Veras cuando veas lo que hemos hecho en casa... Todavía falta mucho, mañana quiero que vayamos a Marchena (un pueblo de Sevilla) a comprar el dormitorio a una señora que tiene una fábrica de muebles y que conoce mucho a mi hermano Juan.

De esta señora de Marchena ya os hablaré mas adelante.



viernes, 1 de marzo de 2013

Mi Juventud en el Teatro 26ª parte


Cuando llegó el momento de volver a trabajar busqué una persona para que ayudara a mi madre, actuábamos en Los Palacios, yo venía cada dos días a Sevilla por la mañana pero tenía que estar en el teatro a las siete y casi no me daba tiempo para hacer compras y poco mas.

En Los Palacios estuvimos viviendo en casa de Paquito Cabrera, Joaquín Anita, las niñas y yo. Tengo muy bonitos recuerdos de aquellos días en ese pueblo cercano a Sevilla. Hice muchos amigos de verdad, tengo que darle gracias a Dios porque en la vida los verdaderos amigos me han fallado muy pocos.

Ana, la madre de una amiga del Tiro de Línea fue la que me hizo el vestido de novia y también dos trajes de vestir (se llamaban entonces, trajes de calle).

El de novia era negro, llame la atención porque las novias tenían que ir de blanco. Mi madre fue a la primera que no le gustó pero yo le expliqué que así luego el vestido me serviría como traje de noche para irme a trabajar al teatro. Ella me dijo que yo no volvería a trabajar en el teatro y le tuve que explicar que después de la boda teníamos 40 días de vacaciones y ese sería nuestro viaje de novios, nos iríamos con la compañía esas semanas y así ganaríamos un dinero extra. Ella sabía muy bien que yo aunque me casara nunca dejaría el teatro.

En Los Palacios tengo que destacar que fue todo un éxito, representamos muchas obras y algunas muchos días:  Diego Corriente 8  días, La Pasión de Jesucristo 11 días, en la que participaron muchos de los jóvenes del pueblo como Paquito Cabrera, Miguel Rondon, uno de apellido Morubes. De todos ellos el que después se dedicó durante mucho tiempo al teatro y representante de artistas fué Paco Cabrera muy amigo de Adorna y mío, hoy ya no vive. Fueron semanas felices casi 3 meses largos del año 1955.

Después nos fuimos a Cádiz, madre mía... si yo aquellos días hubiera sabido lo que mucho mas tarde significaría Cádiz en mi vida.

El teatro estaba instalado en Puerta Tierra  en la entrada de Cádiz, cerca al barrio de la Viña. Desde Puerta Tierra no había más que una salida para entrar y salir de Cádiz ese era el que yo conocí.


                                        Puerta Tierra (hace unos años, ahora está muy distinto)

Vivía en una pensión cerca de la plaza de San Juan de Dios, entonces desde la Catedral había una avenida con unos bancos y el mar. Todas las noches cuando terminábamos la representación nos reuníamos en aquellos bancos y muchas noches nos llegó a salpicar el agua. 

Recuerdo que una de las representaciones alguien dijo:


-Está en el público Don José María Pemán.

Todos nos pusimos nerviosos. Como es natural cuando terminó la función subió al escenario a felicitarnos a todos pero a mí me dijo:

-Que pena que los Hermanos Álvarez Quinteros no te pudieran conocer, les hubiera gustado verte como interpretas sus obras. Yo no entendí si me estaba alabando o riñendo y me quedé callada, Joaquín le dió las gracias y le dijo:


-Ahora mismo está asustada por su presencia.

Pemán le dijo:

-Pues que no lo esté y a todos ustedes felicitaciones.

Cuando se fue empezaron todos a decir: Mira... y parecía tonta cuando la compramos...y es a la única que ha felicitado. Yo como siempre sin saber que decir, me quedé callada.

Entonces se vivían en Cádiz los Carnavales de otra forma que ahora porque estaban prohibidos. Los habitantes de Cádiz siempre han sido especiales y no le importaba, ellos sabían muy bien como criticar lo que no les gustaba y hacerlo con mucha gracia.

Adorna iba todas las semanas a verme y trabajar los días de descanso en la Estación de Autobuses.

Podría contar muchas mas cosas de Cádiz pero lo haré cuando llegue el momento. Hoy sólo os contaré algo que nos pasó una noche representando la Pasión de Jesucristo.

En el acto de la calle de la amargura quitaron el telón de fondo para que se viera el Cielo, las estrellas y la Luna (no era decorado, se veía el cielo de Cádiz de una preciosa noche), está Jesús en la calle de la amargura, cae de rodillas y entra la Virgen, se abrazan. Cuando los separan y Jesús sigue andando entró una golondrina y se le paró en la corona de espinas; Jesús seguía caminando y todos, la música, el público y nosotros todos sobre cogidos, se echó el telón y nadie aplaudía, se volvió abrir telón y la golondrina se fue volando por el público y todos de pie empezaron aplaudir mas de 5 minutos sin parar. En fin, entre la golondrina y lo que gustaba la representación  tuvimos que poner la obra muchas noches y el teatro lleno, la golondrina no volvió la siguiente noche eso no importó.



Quiero dejar un recuerdo de los Carnavales de Cádiz de aquella época y tanta hambre había... por desgracia casi como ahora:

Me dice mi mama suegra, 
mi niña no come nada
y cuando abría la boca
ella tragaba mas que una draga.

!Viva Cádiz!