Blog Oficial de la actriz y escritora Sevillana María de Adorna

Bienvenidos a la web oficial de María Muñoz Ballesteros, más conocida como "María de Adorna". Actriz sevillana, mujer con carácter, apasionada y luchadora. Artista Sevillana, dedicada en cuerpo y alma a su gran pasión "El Teatro". Sus recuerdos, sus pensamientos, sus pasiones, SU VIDA.

En este lugar se intentará dar a conocer a esta artista, escritora y actriz sevillana de 84 años que pese a su edad no ha dicho no a las nuevas tecnologías. Ella contará sus recuerdos, hará memoria de su vida paso a paso. Una Guerra, una Niña, un Amor único, un Trocito de Historia.

domingo, 28 de octubre de 2012

Mi Juventud en el Teatro 12ª parte


A los pocos días nos enteramos que pronto nos marchábamos para Extremadura. Pasaban los meses sin darme cuenta. Otra vez Semana Santa, Joaquín nos dijo que desde el Martes Santo no trabajábamos y quien quisiera marchar a su casa podía hacerlo. Miguel y Mariano se marcharon para Sevilla, Joaquín también para ver a Margarita que ya estaba mejor pero no se llevo a Ani y yo me quede con ella y con la meme, me lo agradecieron mucho sobre todo Doña Pepita que no se quedó sola con Ani.

Yo prefería coger algunos días en feria. Lo pasamos muy bien las tres, salíamos a comer y pasear y ver la Semana Santa. El Viernes Santo estaba todo cerrado, en aquellos tiempos los cines y teatros estaba todo cerrado y el Sábado de Gloria eran los estrenos de la nueva temporada.

El Domingo de Ramos ya habían vuelto todos y esa noche poníamos en escena ¿Por qué te casas Perico?, una alta comedia de frac y trajes de noche, yo hacia una niña muy pija y en uno de los momentos yo tenía que presentar a uno de los personajes a otros, tenía que decir: "Querido Fernando... tengo el gusto de presentarte a Ser Guillermo Walter". Pero dije: "Querido Fernando... te presento a Walterclo". Joaquín soltó una carcajada y dijo: "Ay que gusto" Lo dijo para salir del paso pero todo tenía su explicación ya que él lo que mas envidiaba y deseaba que estuviera en buen estado eran los cuartos de baños allí dónde fuéramos.

Siguió toda la representación normal, cuando terminó y fui a cobrar me dijo:

-María... tienes el don de cuando mas preocupado estoy, tu con tus tonterías, me haces reír. Toma esto te lo manda Ana. 

No pesaba mucho pero en ese momento no abrí el paquete.

Me pagó y como todas las noches nos fuimos a tomar café y echar el rato jugando al billar o lo que se terciara. Yo pregunté a los chicos a quien habían visto en Sevilla, ellos me dijeron que a nadie, eran días de mucho jaleo y poco salieron de casa.

Mariano me preguntó que pensaba de la visita de Adorna.

-Me quedé de piedra… no me lo esperaba en mi vida.

-Pues estas en las nubes… no va a venir de Sevilla por nosotros.

-Ni por mi tampoco… no me ha dicho una palabra.

-Tu tampoco… los dos sois tal para cual. Ahora piensa venir donde estemos de vez en cuando se lo ha pedido Joaquín.

-Mira que bien... dije con ironía.

Cuando llegue a casa abrí el regalo de Anita era un Jersey y un collar de fantasía y a la noche siguiente dijo Joaquín que cuando termináramos allí, estaríamos una semana de puente en Don Benito, mientras instalaban el teatro en otro sitio. 

Tuvimos mucho éxito, no me lo podía creer. La primera noche pusimos Dueña y Señora, la noche siguiente El Crimen de Don Benito, era la historia de un crimen que había pasado allí y lo teníamos programado una noche pero lo representamos cinco y el teatro lleno. Recuerdo que el crimen lo comete un señorito del pueblo y le echa la culpa al médico tirando todo el instrumental por toda la vivienda pero lo descubren. Las autoridades quieren llevar al señorito a Madrid para juicio pero el pueblo lo impide y allí mismo lo matan. 

Bien por los pueblos valientes.

Estuvimos unos días mas prometiendo que volveríamos.

De allí nos fuimos 3 meses a Mérida. Una maravilla para una persona que le guste el teatro, no es como hoy que ya está reformado pero ya entonces era un sueño verlo. Los chicos y yo nos íbamos allí para estudiar los papeles y ensayar, una de las tardes me lleve a Ani para que lo viera. Me dijo que le gustaba mucho pero que estaba todo roto y era muy viejo. Le tuvimos que contar porque estaba así, que fue en tiempo de los Romanos cuando estuvieron en España. Ella nos dijo que eso lo sabía pero no que esas cosas existieran.

Teatro romano Mérida, así estaba cuando yo lo conocí.

Así es como está actualmente.



Llevaríamos 20 días cuando volvió a venir Adorna pero antes nos dieron una alegría cuando Anita y Margarita por fin volvieron ya curada del todo. Preciosa, había crecido y el médico aconsejo que no la llevaran mucho al teatro porque se sabía casi todos los papeles de memoria y hasta que no fuera mayor no era recomendable. Lo que había tenido era meningitis y en sus sueños cuando tenía fiebre solo hablaba textos de los personajes de las obras de teatro.

Vuelvo a la visita del señor Adorna, como le llamaba Ani. Yo temía la sorpresa que me tenían preparada esa noche pero no pasó nada. Cuando terminamos Joaquín nos dijo que al día siguiente terminaríamos la representación con un sainete "Los Demonios en el cuerpo". Trabajaban Joaquín,  el padre.. yo la hija, el señor Nevares el médico y Adorna el novio (este Sainete no lo ponían nunca pero Joaquin lo buscó para que nosotros dos lo hicieramos, el se divertía mucho viendo nuestras caras y el trabajo que nos costaba. Aún hoy sigo sin saber si entre ellos se pusieron de acuerdo).

La niña que yo hacia era una niña histérica, estaba deseando que el novio la tocara y la abrazara y el médico le decía al novio que lo hiciera...abrázala... mas fuerte.... La niña decía: "Ay padre lo que yo tengo". El médico seguía diciéndole al novio: siga... siga. El padre decía: ay mi niña... ay mi niña.... así durante un buen rato y claro todos los demás dentro riéndose sin parar pero a nosotros nos hicieron pasar un mal rato. Todo esto seguíamos sin hablarnos. 

Nos fuimos a tomar café los chicos, Adorna y yo. Esta vez todos vivíamos en la misma fonda y todos llegamos juntos. A la mañana siguiente me llamaron para desayunar pero no bajé. Había quedado en ir a casa de Joaquín a ensayar una obra donde trabajábamos Ani y yo "La ciega de Paris". Era la historia de dos hermanas, Ani era la ciega y yo la hermana mayor. Doña Pepita nos lo dirigía, casi todas las escenas eran de las dos solas y cuando estuviéramos seguras es cuando ya ensayaríamos con los demás. Estuve allí hasta la hora de la comida y cuando llegue a la fonda los chicos ya habían comido. Me fui pronto para el teatro, tenia que sacar la ropa de esa noche "El Conde de Montecristo", trabajaba Adorna y al igual que a todos también le prepare su vestuario.

Así fue pasando el tiempo, nueve meses y seguíamos sin hablarnos y trabajando juntos. Nadie se creía que no nos habláramos pero era la verdad. 

Entonces llegó otra novedad muy importante sobre todo para mi madre y mis hermanos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario