Blog Oficial de la actriz y escritora Sevillana María de Adorna

Bienvenidos a la web oficial de María Muñoz Ballesteros, más conocida como "María de Adorna". Actriz sevillana, mujer con carácter, apasionada y luchadora. Artista Sevillana, dedicada en cuerpo y alma a su gran pasión "El Teatro". Sus recuerdos, sus pensamientos, sus pasiones, SU VIDA.

En este lugar se intentará dar a conocer a esta artista, escritora y actriz sevillana de 84 años que pese a su edad no ha dicho no a las nuevas tecnologías. Ella contará sus recuerdos, hará memoria de su vida paso a paso. Una Guerra, una Niña, un Amor único, un Trocito de Historia.

viernes, 17 de mayo de 2013

Mi vida en el Teatro 33ª parte

Al día siguiente fuí de visita a casa de Ana, la madre de mis amigas, ella me estaba haciendo los vestidos. Se alegró de verme y me preguntó que tal estaba, después de los saludos me dijo que me preparara para probar lo que llevaba hecho. Nada mas empezar con el primer vestido me dijo:

-Mariquita... estás mas delgada.

Le dije que sí, había tenido mucho jaleo esos meses a lo que ella me dijo que no tocaría nada hasta la semana siguiente por si recuperaba algún kilo ya que estaba en casa. También me preguntó por qué no le había llevado la tela para el abrigo, le dije que ni siquiera la había comprado porque me parecía que ya no le daría tiempo, ella me dijo que si tenía tiempo que la comprara y que fuera de un color gris con mezcla, no muchas y así me iría bien con todos los vestidos. Quedé con ella en ir al día siguiente a comprar.


Le dije que ahora que estaba allí podía pasarme unas horas todos los días para ayudarla, me dijo que sí porque había muchos botones que forrar y quedamos para el día siguiente.

Cuando llegué a casa mi madre ya estaba esperándome y nos fuimos para el centro de Sevilla de compras, a diferencia del día que salí del colegio, esta vez era yo la que llevaba a mi madre de compras. En ese momento me acordé de Sor Pilar y el colegio, pensé que iríamos a verla para decirle que nos casábamos y que charlara con Adorna.

Estaba feliz, iba con mi madre compras. Comeríamos donde quisiéramos y tenía dinero para ayudarla en lo que necesitara. Cuando terminamos, sólo se nos quedó pendiente una camisa para Adorna y otra para mi hermano Antonio que ya iría al día siguiente y también compraría la tela para el abrigo, Adorna me acompañaría.

Por la tarde cuando llegó Adorna le enseñé lo que había comprado y todo le pareció bien, le dije que al día siguiente podíamos ir a Felma (era una sastrería de cabaleros y cooperativa del Ayuntamiento donde Adorna se hacia los trajes y se podía pagar poco a poco) a comprar las camisas y la tela para el abrigo, me dijo que no podía porque entraba a trabajar a las 6 y hasta el jueves no podría ser. 

Le dije que me gustaría ir a ver a Sor Pilar a decirle que nos casábamos, el domingo no podíamos ir porque salían con los niños de paseo al parque, quedamos el lunes por la tarde y yo iría a esperarlo cuando él saliera de trabajar, luego pensé que mejor cuando él saliera de trabajar viniera a casa a comer, descansara y irnos por la tarde (sin darme cuenta ya empezaba a mandar y disponer de la vida de los dos), antes en los preparativos de la obra, materiales, etc yo no intervenía en nada, ahora ya tenía ilusión, ya me daba cuenta que mi vida cambiaba y me olvidé un poco del teatro y de todo, quería que Adorna se diera cuenta de que no sólo había aprendido esos años a ser mejor actriz si no también a ser una persona responsable en otros asuntos y ya no la chica joven que un día se marchó a la aventura.

Como teníamos previsto el jueves fuimos y compramos las camisas, al final fueron tres porque también le compramos una a mi cuñado Juan, se la merecía por lo mucho que nos había ayudado, también compré la tela del abrigo. El dueño de la tienda tuvo el detalle de hacerme un regalo que aún conservo, un joyero de cerámica de la cartuja muy bonito. 

Ha sido una sorpresa ver que aún existe la tienda en estos tiempos.


El lunes por la tarde como habíamos quedado fuimos al colegio y vino mi hermano Manolo con nosotros.

Qué ilusión cuando tocó la portera la campana anunciando mi visita. Sor dolores me preguntó que a quien queríamos ver yo le dije:

-Sor Dolores, soy María Muñoz.

-No te había reconocido, ahora mismo voy a llamar a Sor Pilar.

Mientras venía me preguntó quien eran los que me acompañaban, le dije que Adorna mi novio y mi hermano Manolo que también había estado en el colegio con Sor Josefina, me dijo:

-¿La llamo?

Mi hermano dijo que si.

A los cinco minutos vimos que venía cada una por un lado de las galerías del patio, yo no sabía a quién de las dos saludar antes pero mi corazón tomó esa decisión por mí y me fuí para Sor Pilar. La abracé, ella a mí y me preguntó como estaba, yo también le pregunté que tal iban las cosas y ella me dijo que tenía que contarle muchas cosas de esos años que no había sabido nada de mí. Mientras mi hermano Manolo estaba con Sor Josefina contándole donde trabajaba.

Aún estábamos con los saludos cuando llegó Sor Remedios, la Superiora, la saludamos también y entonces es cuando contamos que nos casábamos el día 23 de ese mes, faltaban 16 días. Sor Remedios me preguntó a que hora era la boda y Adorna le dijo que a las once, ella dijo que era buena hora y nos daba tiempo después de casarnos ir a verlas y comer con ellas. Le dijimos que no podía ser porque ya habíamos quedado para comer con los padrinos, ella dijo que no importaba que podíamos ir los cuatro. En eso quedamos, nos despedimos de Sor Remedios y nos quedamos solos con Sor Pilar, pasó una media hora y empezaron a llegar niñas la primera fue Chacón y poco a poco algunas mas. Les conté lo de la boda y que iría a verlas ese día, en eso quedamos. 

Cuando me despedí me dijo Chacón:

-María, parece mentira que en estos años no me escribieras una carta.

Es verdad, le dije yo... pero ahora ya estoy de vuelta y nos veremos mas.

Cuando salimos le dije... Adorna:

-¿Tú cuantas familias has tenido?

Él me dijo... una.

-Pues yo tres, te gano. Mis padres y mis hermanos, el colegio, el teatro y espero que ahora la mas importante en la que tu formaras parte de ella, la nuestra.

Me miró, me dió un beso y nos fuimos para casa. 

Había sido un día completo de emociones.


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