Blog Oficial de la actriz y escritora Sevillana María de Adorna

Bienvenidos a la web oficial de María Muñoz Ballesteros, más conocida como "María de Adorna". Actriz sevillana, mujer con carácter, apasionada y luchadora. Artista Sevillana, dedicada en cuerpo y alma a su gran pasión "El Teatro". Sus recuerdos, sus pensamientos, sus pasiones, SU VIDA.

En este lugar se intentará dar a conocer a esta artista, escritora y actriz sevillana de 84 años que pese a su edad no ha dicho no a las nuevas tecnologías. Ella contará sus recuerdos, hará memoria de su vida paso a paso. Una Guerra, una Niña, un Amor único, un Trocito de Historia.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Mi Juventud en el Teatro 18ª parte.



El domingo por la mañana fuimos al colegio mi hermano Manolo y yo. Cuando llegamos las monjas estaban en sus cosas. Le dije a la portera que por favor avisara a Sor Pilar y Sor Josefina, nos dijo que no estaban, habían ido de excursión como todos los domingos al parque. La portera me preguntó que cuanto tiempo había pasado desde mi ultima visita, yo le dije tres años y pico. Nos despedimos de ella.

Nos fuimos por el camino por dónde sabíamos que ellas volverían, a Sor Pilar le conté el motivo de mi visita a Sevilla, la muerte de mi abuela y que nos quedaríamos unos cuantos meses ya que la Compañía de Teatro donde estaba trabajando llegaba en esos días a Sevilla. Le dije que nada mas pudiera iría por el colegio a ver a las niñas, ella me dijo que intentara ir entre semana ya que ahora se marchaban a sus casas los fines de semanas.

Me pareció muy bien y Sor Pilar me dijo que los tiempos iban cambiando. 

A la vuelta para casa hablé con mi hermano Manolo del trabajo, no le gustaba y ganaba poco. A él lo que le gustaba era conducir pero no sabia cuanto le podía costar sacar el carné. Le dije que preguntara cuanto costaba y si ya tenía edad para sacarlo, que aprovechara ya que yo estaría ahora un tiempo en casa para poder ayudarle.

Al llegar a casa mi madre me contó que mi Chico había llegado llamándome porque había visto los camiones en el cine descargando el Teatro. Me llegué a casa de Encarnita Polo, dónde se quedarían Joaquín y familia a vivir, seguro que allí sabrían que día llegaban ellos.

Aún tardarían 3 días, al día siguiente pensé en llegarme al bar Maravillas a ver si localizaba a Mariano y Miguel. Empezaban mis nervios y esta vez más porque era en mi ciudad, en mi barrio. Mi madre me dijo que era normal, Yo le temía que el barrio fuera mas critico y mi madre me dijo que igual que en todos lados, si las cosas se hacen bien acabaran todos diciendo que les gusta y me dijo que yo sólo tenía que hacer lo que sabía y demostrar que lo llevaba en la sangre.

Me dió mucha tranquilidad todo lo que me dijo mi madre. Menos mal que debutábamos con Dueña y Señora y en esta obra doña Pepita estaba genial, yo siempre la veía entre bastidores. Mi miedo era otro, los papeles infantiles como el de la Cenicienta donde hacia una de las hermanastras, decían en muchos sitios que estaba odiosa, seguro que en mi barrio me tiraban tomates. Deje de pensar en eso, ya pasaría lo que tuviera que ser.

Cuando llegó mi Chico estaba contento porque el y tres amigos habían estado ayudando a entrar materiales, había dicho que era mi hermano y le preguntaron si quería echar una mano y les pagaron a los cuatro tres duros a cada uno.

Yo le dije que no volvieran por allí hasta que empezáramos porque venia mucho equipaje y no podía estar por allí gente extraña, el me dijo que vale y mi madre también se lo aconsejo, volvió a contestar vale.

Cuando comimos y terminé de recoger la cocina me puse con mis cosas y mi madre a leer, así pasamos la tarde.

A los pocos días a media mañana vino una niña de la calle Morón a decirme que fuera a casa de Encarnita Polo, ya que habían llegado Joaquín y familia y Anita quería verme. Quería saber si mi madre estaba bien para ir ella y doña Pepita a verla, yo le dije que claro y ella me dijo que me iba a pedir un favor. ¿Puedes mañana por la tarde llevarte a las niñas un rato para poder ver nosotras a tu madre a solas?. Ani quiere ir contigo al cine y a merendar, dice que tú se lo prometiste. Le dije que era verdad, se lo dije que nada mas llegaran a Sevilla las llevaría, veré que película están poniendo donde ellas puedan ir. Le pregunté a doña Pepita si ella creía que estábamos preparadas para hacer la obra, ella me dijo que sí, repasando unos días mientras no empezáramos a trabajar. Quedamos que en un par de día volvería para ensayar con ella y la niña.

Cuando iba para casa le pedí prestado al padre de una amiga el periódico y pude ver las películas que estaban en ese momento de estreno. 

Al día siguiente cuando llegué por la tarde para recogerlas las niñas ya me estaban esperando y Joaquín me preguntó donde íbamos a ir, le dije al cine y luego a merendar. El me dió 50 duros, me dijo que a la vuelta cogiéramos un taxi. No me acuerdo bien la película que vimos, era cómica creo “La fiera de mi niña”, lo que mas recuerdo es que al protagonista lo amarran a un árbol unos niños vestidos de indios y jugaban con él. 

 Teatro-Cine Cervantes en Sevilla

A las niñas les gustó mucho, aplaudían y se rieron. Cuando llegaron se lo contaron a sus padres y sobre todo Ani le decía:

-Papa... estábamos muy altas, yo ponía la mano y se veía en la pantalla.

Joaquín me miró y me dijo:

-¿Donde las has llevado? ¿Al gallinero?

-Donde había entradas.

Le fui a dar la vuelta del dinero y el me dijo que lo dejara para otro día. Ani no tardó en preguntarme cuando la iba a llevar al parque, yo le dije el domingo por la mañana.

Anita me preguntó como se habían portado y le dije que muy bien, ella me dio las gracias. Hemos visitado a tu madre y la vemos muy bien, hemos estado un rato con ella y está muy contenta contigo, le parece mentira como has madurado, nos ha dado las gracias por lo que habíamos hecho por ti y doña Pepita le dijo que yo había trabajado mucho y que debía que tener confianza en mí porque sabía lo que quería.

Al llegar a casa mi madre estaba contenta por el cariño que le habían demostrado. Mi hermano Antonio que se estaba preparando para ir al trabajo me dijo que si todas las mujeres que venían en la Compañía eran iguales que las que habían estado en casa, eran un buen ganao. Esas cosas eran las que me molestaban de mi hermano, siempre decía esas cosas para demostrar su machismo. Mi madre me hizo un gesto y yo no dije nada. Cuando se fué,  mi madre me dijo que todo lo que decía era mentira, ya que había salido a saludarlas y había estado muy correcto y cariñoso con las dos y cuando se fueron había dicho que Anita era guapísima, que si todas las mujeres que venían eran así habría que ir al teatro. Yo pensé: Dios mío mejor que no vaya.

Cuando llegó mi Chico ya dijo que estaban poniendo los carteles para el viernes próximo, ya estaba todo en marcha.

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